Falta de información, factor que expone a los suicidios

Actualizado: 10 de dic de 2020

En Ecuador, por la crisis sanitaria, hasta la primera semana de noviembre, 220 personas se quitaron la vida y se registraron 429 intentos de suicidio en personas de toda edad, según el ECU-911. Las deudas, el confinamiento y la violencia intrafamiliar se hallan entre las principales causas.


Un informe del Servicio Integrado de Seguridad evidencia la grave crisis emocional que se vive. Fotos: Multimedia WIX

Poco o nada se ha reflexionado sobre el alto porcentaje de suicidios que en las últimas semanas se ha registrado en Ecuador.


Las vísperas de Navidad y Año Nuevo se han destacado, no solo por el mensaje de recogimiento o las metas para el período venidero, los suicidios también forman parte de esta época. Los problemas emocionales, las decepciones amorosas, los abusos y la violencia, entre otros, son los factores que obligan a muchas personas a tomar la fatal decisión de atentar contra sus vidas, según los entendidos.


Este 2020 tiene un ingrediente adicional llamado covid-19, una enfermedad que ha desbordado los problemas económicos y a ahondado la violencia intrafamiliar. Según un informe del Servicio Integrado de Seguridad ECU-911, en el país sudamericano, desde el inicio de la crisis sanitaria, hasta la primera semana de noviembre, se han generado 220 suicidios y 429 intentos de suicidio en personas de toda edad. Esta cifra es considerada alta, si se la compara con el estudio de la 'Situación de la niñez y adolescencia en Ecuador, una mirada a través de los ODS', generado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Observatorio Social del Ecuador, donde se muestra un elevado porcentaje de suicidios, especialmente entre adolescentes, durante esta temporada. Pese a que sus cifras son alarmantes, en el presente año tienen una escalada significativa, situación que ha formulado una serie de pronunciamientos. Todos coinciden en que la problemática debería ser asumida como política de Estado o emprender sendas campañas de concienciación, en las que se puedan crear compromisos ciudadanos de solidaridad, soportes y seguimiento a los individuos que requieren ayuda.

Trasladamos la inquietud a la Dra. Malena Vásquez, psicóloga infantil. Para las preguntas a la especialista, PRILMED citó uno de los pronunciamientos generados por Juan Zapata, director del ECU-911, quien remarcó, que durante la crisis sanitaria, el organismo de seguridad recibió 429 alertas de suicidio de perfiles 'autolíticos' (conducta en la que existe la presencia persistente en un individuo con pensamientos o ideas encaminadas a quitarse la vida). También dijo que las ciudades con mayor número de incidencias fueron Guayaquil, con 34 casos; seguida de Quito, con 13; y, Santo Domingo, que registró una docena de casos.


La profesional expresó su preocupación y anotó que al Ecuador le falta mucho por aprender sobre salud mental. Mencionó que las autoridades de turno, poco o nada han hecho para incentivar políticas de Estado que prevengan los suicidios. Entre estas, remarcó la necesidad de que se informe sobre la salud mental, así como se han estimulado y creado espacios para la sexualidad, la anatomía, etc. Para Vásquez, este ejercicio acabaría con mitos y falsos criterios, que aún persisten para acudir donde un especialista de la salud mental y así hallar soluciones a los problemas dejando de lado la posibilidad de atentar contra sí mismo.


La psicóloga infantil adujo que los ecuatorianos no deben temer a los psicólogos o psiquiatras y descartar las ideas falsas de que a estos especialistas solo acuden los locos o los casos ´perdidos´. Acotó a esta situación, que la pandemia ha puesto en evidencia estas debilidades 'estructurales', que hoy pasan una costosa factura, con vidas humanas, y que lleva consigo un silencio cómplice o información escueta que no llega al meollo del asunto.


Al contrario de lo que ocurría, hasta el 2019, donde las estadísticas mostraban que el grupo expuesto a los suicidios era el joven, especialmente los adolescentes, la Dra. Malena Vásquez, dijo que en el 2020, no hay un segmento definido. Mostró, por las consultas que ella atiende en su dispensario, ubicado en uno de los valles de Quito, que las angustias y temores embargan desde las mentes de niños, hasta personas de la tercera edad.


Convocó a sus colegas y la ciudadanía, en general, a buscar información positiva, constructiva y esperanzadora, antes que centrar sus ideas solo en lo mal que les está yendo o los riesgos que corren por no pagar una deuda. En el caso de la violencia, la situación es más compleja ya que, por las restricciones de bioseguridad, no se puede aventurar a hacer llamados para alejarse de sitios inseguros. Sin embargo, alegó que tanto los afectados por los hechos violentos, así como quienes atestiguan estas circunstancias, deberían apoyar, haciendo sentir su presencia con llamadas y vigilancia ciudadana, siempre coordinada con las autoridades competentes. Al parecer, de esta manera, la persona violentada se sentirá respaldada y quien violenta, pensará dos veces antes de seguir cometiendo el delito.


Una de las noticias que conmocionó a los ecuatorianos, hace pocas semanas, fue la decisión de una abuela de asfixiar a sus dos nietas y luego suicidarse.

La psicóloga, Malena Vásquez, explicó algunos comportamientos que podrían tomarse en cuenta para ofrecer ayuda o advertir a familiares y amigos sobre una persona con posibles indicios de querer autoviolentarse. Hasta el 2019, el bullying, las separaciones afectivas y las malas calificaciones escolares eran las principales causas que derivaron en suicidio. Este año, las crisis de ansiedad, el confinamiento, el desempleo, la falta de trabajo, las deudas, etc., pueden provocar que algunas personas prefieran el aislamiento o repetir con frecuencia mensajes indirectos como: “uno de estos días ya no voy a ser molestia para ustedes”, “voy a emprender un viaje sin retorno”, “pronto no tendrán que preocuparse más por mí” y otras frases similares que pueden encender las alarmas. También pueden darse muestras de llanto inconsolable o señales en el cuerpo de cortes en muñecas, vientre y piernas. Frente a esta panorámica la comunicación y el afecto son las principales herramientas para combatir el suicidio, repitió la Dra. Vásquez, quien promueve reuniones de apoyo para que las personas con estos síntomas no se sientan solas y sepan que tienen alguien con quien contar.


Estos llamados están direccionados al círculo más cercano (familiares y amigos) de un posible suicida. No obstante, al existir evidencia de que hay familias totalmente destruidas o disfuncionales, se pide a vecinos u otros testigos que alerten o denuncien aquellos comportamientos inusuales. "Hay grandes probabilidades de que se salve una vida". Al momento, psicólogos de los cuerpos de bomberos del país, representantes del Ministerio de Salud, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social y la Cruz Roja Ecuatoriana brindan soporte para la atención de este tipo de alertas.


Medlineplus puntualiza que, mientras los hombres son más propensos que las mujeres a morir por suicidio, las mujeres son dos veces más propensas a intentar suicidarse. La mayoría de las tentativas no terminan en muerte. Muchas de estas se llevan a cabo de una forma en la que el rescate sea posible. Estas acciones representan una llamada de auxilio.


Algunas personas intentan suicidarse mediante envenenamiento o sobredosis, métodos con poca incidencia de fatalidad. Los hombres tienen mayor probabilidad de escoger acciones violentas como dispararse. El resultado: los intentos de suicidio en los hombres tienen mayor probabilidad de terminar en muerte.


Los parientes de personas que intentan o cometen suicidio, a menudo se culpan o se enojan mucho por no haber actuado a tiempo. Pueden ver en este acto una actitud egoísta, pero quienes intentan suicidarse –con frecuencia– creen erróneamente que están haciendo un favor a sus amigos y parientes al irse de este mundo.