• Ma. Fernanda Arauz

La tecnología, una aliada en el tratamiento del queratocono

El queratocono produce dificultad visual, visión borrosa –pese al uso de lentes de montura–, astigmatismo elevado, cambios frecuentes de medida en los lentes y ardor e inflamación de los párpados. Conozca cómo los procedimientos tecnológicos ayudan a enfrentar este mal y a mejorar la calidad de vida.

Es importante visitar a especialistas capacitados en enfermedades visuales. Foto: cortesía Clínica Andes Visión

El queratocono es una enfermedad degenerativa de la córnea que se caracteriza por el adelgazamiento y aumento de la curvatura de la misma. Cada vez afecta a más personas alrededor del mundo, sobre todo en lugares con alta exposición a rayos ultravioleta, como es el caso de Ecuador. Esta patología produce un elevado nivel de astigmatismo, que genera dificultad para ver con claridad. En algunos casos, la afectación es tan grave que se necesita realizar un trasplante corneal por la severa opacidad.

Es de origen hereditario y alternante, por lo cual no se presenta en todas las generaciones. Habitualmente, aparece en la pubertad, después de los 10 años y puede progresar hasta los 25, tanto en hombres como en mujeres, también incluye a pacientes mayores de 40 años.

De acuerdo con Johanna Negrette, oftalmóloga de la Clínica Andes Visión, se conoce que el 30% de pacientes con astigmatismo presenta queratocono. Y es la causa frecuente de consulta oftalmológica en Quito y Cuenca, por citar dos ejemplos.

La tecnología es clave en el diagnóstico y tratamiento de la dolencia, porque permite evaluar, de forma minuciosa, el estado de los ojos. El estudio de topografía corneal es fundamental, ya que permite valorar la presencia de queratocono y su grado de severidad, para así aplicar el tratamiento más certero en cada caso.

Foto: Taktikee Consultores de Comunicación

Entre otras alternativas para controlar esta enfermedad, de acuerdo a la complejidad, están los lentes de armazón, que es una de las opciones más utilizadas. También los lentes de contacto, que deben ser rígidos y esclerales. Se trata de un tratamiento óptico que es posible realizar –generalmente– antes de una intervención quirúrgica y que, en algunas ocasiones, la evita.


La técnica quirúrgica del crosslinking es una cuarta opción, produce rigidez de la córnea a través de la utilización de riboflavina (complejo B2) y rayos UV a 370 nanómetros. Esto origina uniones o enlaces covalentes para juntar más las fibras de colágeno afectadas.

Una quinta posibilidad son los anillos intracorneales, que logran el aplanamiento de la córnea, originando una curvatura más fisiológica. Este método consiste en implantar en el estroma profundo (capa intermedia), anillos transparentes de material inocuo. Se realiza por medio de túneles que quedan a manera de bolsillo. El beneficio obtenido es la mejoría de la visión sin corrección óptica y con corrección óptica, que mide la agudeza visual, contribuyendo a una mejor calidad de vida del paciente.

Foto: Pixabay

Y, por último, está el transplante de córnea, donde se coloca un botón corneal transparente para una mejoría de la visión. Es realizada a pacientes con queratocono severo, de más de 75 dioptrías de poder corneal. También se la practica a quienes tienen una córnea muy delgada y con cicatrices que impiden la visión.


Es indispensable que todo el proceso, desde la identificación hasta el tratamiento de la patología, sea realizado por especialistas capacitados en enfermedades visuales y clínicas calificadas para este tipo de procedimientos. Se debe cumplir con todas las recomendaciones médicas para garantizar una vida normal y productiva.