Los padres enfrentan nuevos desafíos con el covid-19

Actualizado: nov 15

Los cuidados y los nuevos hábitos, dentro y fuera de casa, son los elementos que los padres de familia deben dominar para capacitar a sus hijos y prevenir los contagios con el covid-19. Una psicóloga experta divide a los niños en tres grupos de capacitación para enfrentar la ‘nueva normalidad’.


Para prevenir contagios, los padres deben enseñar a sus hijos el buen uso y manejo de la mascarilla. Fotos: Pixabay

El encierro, el uso de mascarilla, protector facial, productos de desinfección y los nuevos hábitos, dentro y fuera de casa, son los elementos que los padres de familia, especialmente de los menores de 8 años, deben manejar, para prevenir que el covid-19 invada sus hogares.


Con la llegada de este mortal virus, están obligados a enseñar a sus hijos la aplicación de medidas de bioseguridad como lavarse las manos, empleo de tapabocas, distanciamiento social, cambiarse la ropa y calzado al regresar a casa, ocupación de alcohol, gel, higienizar los alimentos, computadora, celular, etc. En fin, es preciso preparar a los pequeños para enfrentar la ‘nueva normalidad’.


La Dra. Leyla Cedeño, psicóloga clínica de Quito, segmentó en tres grupos a los niños. Dijo que, hasta los 4 años, los menores dependen de sus padres ciento por ciento; que la casa es el único lugar seguro y que siempre requieren estar bajo supervisión.


Un segundo grupo, son los niños de 4 a 8 años. Este conjunto ya estaría en condiciones de asumir el reto de usar un equipo de protección y las destrezas sanitarias. Para ellos, según Cedeño, la información es clave, dará la confianza de que, en ausencia de los padres o un adulto, los ‘peques’ se sujetarán a las reglas.


Un ejemplo, para hacer más eficiente la entrega de información, es contarles historias que describan al virus como un monstruo que hará mucho daño si entra al cuerpo por la nariz, ojos o boca. La especialista afirma que, con estas narraciones, los niños no solo que frecuentarán las protecciones, sino que no tocarán su rostro por el riesgo que existe.



En el tercer segmento, están los niños más grandes. La psicóloga clínica remarcó que hay que hacer hincapié en la solidaridad con quienes les rodean. Los padres tendrán que convencer a los preadolescentes y adolescentes que, aunque no pertenezcan a un grupo de riesgo, sí pueden transportar al coronavirus y contagiar a sus padres, abuelos u otras personas con alto grado de exposición (alergias respiratorias, enfermedades preexistentes, entre otras), lo que les puede causar mucho daño, incluso la muerte.


Para manejar el estrés y desarrollar un mejor autocontrol, ante la responsabilidad de capacitar a los hijos en la prevención del covid-19, la profesional sugiere a los adultos procurar una búsqueda constante de información idónea en fuentes como la Organización Mundial de la Salud, Organización Panamericana de la Salud u otras entidades, que garanticen buenos contenidos. En caso contrario, consultar al médico de cabecera sobre una guía segura.


Los padres necesitan mantener una constante comunicación con sus hijos y bajo ningún motivo descuidar este rol; especialmente, cuando existe la posibilidad de que ellos regresen a las aulas, sitio en el que los niños deberán desenvolverse solos con los mecanismos de prevención.


La psicóloga citó otro ejercicio. Ahora que varias ciudades y países se hallan en semáforo amarillo sanitario. Dijo que, tras una cuidadosa planificación, es conveniente procurar salidas en familia, para que los menores observen y experimenten el nuevo estilo de vida. A la par, explicarles el porqué está ocurriendo esto y siempre vigilar la correcta práctica de los hábitos de prevención.




Si los niños están obligados a salir de casa, sus padres o tutores, tendrán que averiguar cuáles son los protocolos de bioseguridad del sitio al que van. Si no se sienten seguros, lo ideal sería quedarse en el hogar y buscar constantemente juegos y pasatiempos, que hagan llevadero el tiempo de encierro.


Como se señala, la salud de todos está en manos de los adultos, quienes, al tener una respuesta certera a la pandemia, multiplicarán responsabilidad, solidaridad y compromisos. Caso contrario, las irresponsabilidades, expondrán la salud y la vida de la familia.