top of page
  • Instagram
  • Facebook
  • YouTube

Protección solar masculina: una urgencia de salud, no de vanidad


Hombre usando protector solar en la playa.
Foto: Freepik

Frases como “mi piel morena no lo necesita”, “no me quemo” o “el bloqueador quita la vitamina D” carecen de fundamento. El daño solar es acumulativo y silencioso, y puede manifestarse años después en forma de manchas, arrugas prematuras o cáncer de piel.


El cáncer de piel afecta cada vez más a hombres en Ecuador y la región. En Guayaquil, el índice de mortalidad masculina aumentó de 1,2 a 4,37 muertes por cada 100 000 hombres entre 2008 y 2017. En Quito, se registraron 41 casos por cada 100 000 hombres en 2020, según datos de Solca.


A partir de los 50 años, ellos superan a las mujeres en riesgo de melanoma y suelen recibir diagnósticos más tardíos, con peores pronósticos.


Las causas no son biológicas, sino culturales, menor hábito de cuidado facial, trabajos al aire libre, calvicie sin protección y el mito de que el protector solar “es para mujeres” o “solo sirve en la playa”. En Brasil, el 43 % de los hombres nunca usa protector solar; en Argentina, solo uno de cada cinco lo aplica a diario; y, en Ecuador la tendencia es similar.


“La protección solar masculina no es un tema de vanidad, sino de salud. Un hombre que se cuida del sol está invirtiendo en años de vida saludable. Nuestra invitación es clara, protector solar todos los días, sin excusas”, lo mencionó Andrea Iñiguez, vocera de Megalabs.


Las zonas más afectadas en los hombres son el rostro, cuello, cuero cabelludo, orejas y espalda, precisamente aquellas más expuestas durante el trabajo o el deporte. Protegerlas no toma más de un minuto, aplicar fotoprotector SPF 50+, reaplicarlo cada dos horas, cubrir la cabeza si hay calvicie y usar gafas y bálsamo labial con filtro solar.


La prevención, autocuidado y responsabilidad para proteger la piel, en un país donde el sol no da tregua, debería ser tan natural como colocarse el cinturón de seguridad al conducir o cepillarse los dientes.


En Quito, el sol está tan cerca que basta unos minutos al aire libre para sentir su fuerza. A casi 3 000 metros de altura, la radiación ultravioleta alcanza niveles extremos durante gran parte del año. Lo curioso es que el daño del sol no se ve de inmediato, pero deja huellas visibles con el tiempo, tanto en la piel como en lo que nos rodea.


Un ejemplo claro está en los autos: con los años, la pintura se agrieta, pierde color y brillo. Lo que muchos desconocen es que ese deterioro se parece alarmantemente al daño que la radiación solar causa en la piel humana. Esta observación dimensiona el daño solar que ocasiona en las personas. Es fundamental entender que la fotoprotección no es vanidad, sino una parte importante de la salud preventiva.

Comentarios


Detox: cómo blindar la mente del futbolista de la hiperconectividad

En un ecosistema donde cada jugador lleva en su bolsillo un acceso directo a millones de opiniones, la gestión del entorno y el ‘detox’ digital se han convertido en prioridades médicas y psicológicas tan cruciales como la preparación física o la prevención de lesiones musculares. Sin embargo, los psicólogos deportivos descartan la prohibición radical del uso de dispositivos, una medida que suele generar más ansiedad por abstinencia de la que previene.

El reto de mantener la armonía en el vestuario mundialista

Los jugadores de fútbol se mantienen aislados mientras dura su participación en el Mundial. Pasar 24 horas compartiendo comedores, aviones, hoteles y vestuarios desgasta a cualquier equipo. Un comentario desatinado en el desayuno, música alta o las diferencias en la forma de ordenar una habitación pueden escalar a microconflictos. El trabajo de los psicólogos deportivos es mantener la armonía en el vestuario y sobrellevar esta ‘convivencia forzada’.

El desafío de frenar la mente antes de pisar la cancha

El éxito psicodeportivo para los futbolistas radica en transformar la presión externa en una estructura de soporte interno. El cerebro humano no distingue una amenaza real de una alta expectativa de éxito. Para el sistema nervioso, ambas situaciones activan la producción de cortisol y adrenalina. Cuando un deportista visualiza obsesivamente la contienda inicial, el cuerpo entra en un estado de hiperactivación.

Lo nuevo
bottom of page