• Ma. Fernanda Arauz

Sin lentes gracias al excimer láser

El excimer láser mejora la visión y permite que el paciente no dependa del uso de lentes. Como toda intervención necesita de cuidados. Es importante aplicarse las gotas que el médico envíe en los horarios señalados, descansar por dos semanas sin frotarse los ojos, ni usar dispositivos electrónicos. No debe exponerse al sol o maquillarse los primeros 20 días.

La cirugía dura entre seis y 10 minutos en cada ojo. No es invasiva. Foto: Shutterstock.

La cirugía refractiva con láser es un procedimiento quirúrgico que ayuda a reducir la dependencia de los lentes de armazón o de contacto, por un tiempo prolongado. Este tipo de intervención se utiliza para corregir defectos refractivos como la miopía, hipermetropía o astigmatismo. Así, se mejora notablemente la visión y la calidad de vida del paciente.


Quienes desean someterse a esta técnica deben cumplir ciertos requisitos. Entre ellos, exámenes periódicos que registren el aumento de la medida en su visión, durante un tiempo determinado. Además, tener entre 18 y 40 años, poseer una córnea óptima, estabilidad refractiva (medida estable por un periodo de dos a tres años) y tener defectos de dioptrías corregibles.


Con este método, los profesionales retiran la capa superior de la córnea usando un dispositivo láser, aplican sustancias para mantener transparente la córnea, realizan un lavado del ojo y, al final, colocan un lente de contacto blando y terapéutico. Este lente actúa como vendaje que permite la cicatrización de la córnea y evita el dolor. Se emplea anestesia tópica (gotas en cada ojo), el paciente se mantiene despierto y colabora enfocando su vista a una luz verde para que los ojos permanezcan inmóviles durante la operación. La intervención dura entre seis y 10 minutos por cada ojo, no es invasiva ni requiere de hospitalización.


Con el avance de la tecnología, la cirugía excimer láser, a través del método de superficie PRK (queratectomía fotorrefractiva), permite a los pacientes con córneas delgadas someterse a este tipo de operación. Gracias a este método el consumo de micras de córnea disminuye y el paciente finaliza con el grosor adecuado. La recuperación visual es progresiva e indolora, varía entre 15 y 30 días.


La ablación corneal es el consumo de tejido para cambiar la curvatura de la córnea y mejorar la visión del paciente. El rayo luminoso llega directamente a la mácula del ojo. Realiza una cortadura, que dependerá en cada caso: si es miope, la córnea se aplana; si es hipermétrope, la ablación es periférica.


El equipo Teneo de Bausch + Lomp es el adecuado para la cirugía refractiva porque reconoce la pupila de cada paciente, lo que evita los errores tecnológicos y humanos. Mediante un sensor, el eye tracking, determina si el paciente no tiene centrado el ojo o si mira para otro lado. Si esto ocurre, el láser se detiene para no llegar a otras regiones y dañar el procedimiento quirúrgico.

Foto: cortesía Clínica Andes Visión

Este láser consume entre 10 y 12 micras por dioptría, que es poco tejido. El resultado es un mejor colchón corneal y la corrección de otros defectos en la córnea, que pueden disminuir la visión.


A los ojos se los lubrica con lágrimas artificiales. Previa la operación, se los somete a una nueva medición con dilatación y sin dilatación, para determinar el verdadero defecto refractivo. En el quirófano, se realiza una limpieza con solución yodada y se coloca anestesia. Luego se separan los párpados con el blefaróstato (instrumento quirúrgico) para mantener el ojo abierto y el paciente observa la luz roja del láser.



Foto: Pixabay

Se inserta un anillo en la córnea y, en su interior, alcohol absoluto. Este sirve para que la córnea se desepitelice, más adelante se quitan las capas de córnea superficial. Luego de un minuto, se aspira o retira el alcohol y se lava profundamente para evitar ardor. Se seca bien, se centra el láser para que el paciente mire la luz verde y se lo aplica. El uso de mitomicina C impide que se opacifique la córnea. El ojo es lavado con abundante solución fisiológica y se pone el lente de contacto.


El PRK es una de las técnicas más utilizadas, ya que evita que la córnea se adelgace al consumir menos tejido y la hace más resistente. Johanna Negrete, oftalmóloga de la Clínica Andes Visión, afirma que, en Quito, las córneas no son gruesas, por lo cual este procedimiento funciona de maravilla. Cabe destacar que mientras más micras tenga es mucho mejor para la cirugía refractiva láser, aún si tiene medidas altas por corregir.