• César A. Patiño V.

El aire es el mayor medio de transmisión del virus

Una adecuada circulación de aire reduce significativamente las posibilidades de contagiarse de enfermedades como el covid-19 o de aquellas que se adquieren a través de las vías respiratorias. Este fundamento resulta más importante, incluso, que la desinfección de superficies con alcohol.

La calidad del aire que respiramos es el factor determinante en el proceso de contagio. Fotos: Pixabay

Un espacio pequeño, cerrado y mal ventilado mantiene en suspensión partículas, virus y bacterias, que pueden ser inhaladas. Este es el mayor factor de contagio de la covid-19 o de cualquier enfermedad que ingrese por las vías respiratorias. De allí que, la experiencia desarrollada en la lucha contra la pandemia fija su interés en mejorar la calidad del aire como la más eficiente medida para contener el incremento del coronavirus. El enfoque debe dirigirse a este aspecto más que al control y desinfección de superficies con alcohol.


La preocupación surge de las fechas que se avecinan como Navidad y Año Nuevo, en las cuales se multiplican las reuniones familiares. El escenario que se configura es único: miles de personas se juntan en un mismo día. La posibilidad de colapsar el sistema de salud público, 15 o 20 días después del 24 o 31 de diciembre, está latente.


Dr. Santiago Pinto, director de Hemisaro Salud.

Un ambiente limpio reduce drásticamente la posibilidad de transmisión de un 60% a un 5%, según datos de Hemisaro Salud. El Dr. Santiago Pinto, director médico de la firma, explica que la primera acción que se debe cumplir es el uso correcto de los insumos de bioseguridad y enfocar la atención a los lugares que ocupamos o visitaremos.


Observar los sistemas de ventilación es fundamental. Un componente a considerar son los mecanismos usados por las casas de salud, que son las edificaciones de mayor exposición. Esto puede brindar una idea de lo importante que resulta el manejo de este elemento para que los espacios sean seguros para los profesionales que allí laboran, así como para los pacientes y visitantes. Las estructuras hospitalarias están diseñadas de tal forma manejan varios sistemas de ventilación: el común y el de áreas críticas como quirófanos y unidades de cuidados intensivos, entre dos de los fundamentales. Este último, está provisto de filtros que detienen partículas e inyectan aire limpio en esos espacios.


Si bien no es posible trasladar estas condiciones a áreas domésticas, existe la opción de crear hábitos que recreen, en cierta medida, esta higienización del entorno. Durante una cena, las personas se retiran la mascarilla, quedando expuestas. De existir la posibilidad, una excelente alternativa es que la cita se cumpla en exteriores. Esto reduce el riesgo 20 veces, aproximadamente. En caso contrario, es prudente dejar abierta una ventana y una puerta, para generar el efecto de entrada y salida del aire.


La misma apreciación se cumple al momento de conducir. Aunque es requisito colocarse la mascarilla siempre que se esté acompañado o para evitar circunstancias de contaminación. En un operativo de tránsito, por ejemplo, será necesario hablar con el agente dejando abierta la posibilidad de contagio. Al cerrar la ventanilla el virus puede quedar atrapado al interior del vehículo, convirtiéndose en la causa de inseguridad para quienes aborden el auto, posteriormente.

En la época invernal se combinan dos particularidades: el aparecimiento de los virus estacionales y el temporal. El frío influye en la actitud de buscar refugio con tendencia al encierro. La conclusión es que, más que las bajas temperaturas, afecta la carencia de una adecuada circulación de aire. “En Hemisaro Salud tenemos una experiencia muy significativa en observar las dinámicas probables de contagio y es muy importante que tengamos en cuenta qué es lo que estamos respirando”, concluye Pinto.