El desafío de frenar la mente antes de pisar la cancha
- César A. Patiño V.

- hace 1 hora
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La cuenta regresiva para la cita mundialista llegó a su fin. Ahora inicia el período previo al debut de los diferentes equipos. Para un futbolista, saber que está a las puertas del torneo más importante de su vida genera una carga emocional difícil de cuantificar. El pulso se acelera y el tiempo adquiere una densidad abrumadora. Existe un fenómeno invisible que llega a ser un factor influyente: el exceso de motivación. Aunque el deseo de gloria es el motor de todo atleta de élite, cuando este no se canaliza correctamente se transforma en un enemigo silencioso capaz de provocar parálisis por estrés, dinamitando el rendimiento físico antes de que ruede el balón.
El magíster Pablo Cevallos, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Psicólogos del Deporte (Aepsid), explica que el deseo de participar en el Mundial es una motivación intrínseca poderosa, pero el colapso ocurre cuando el entorno y el deseo de sobresalir, estimula un estado de hiperactivación sostenida, que superan las estrategias que el deportista posee para sobrellevar el estrés. “La motivación cruza la línea cuando la persona siente que no solo juega por su carrera, sino por la ‘felicidad de todo un país’. Este peso transforma el deseo de ganar en pánico a perder”.
Esta asfixia por presión, perjudica el rendimiento y bienestar del atleta, su atención se vuelve rígidamente ‘interna’ limitando la conexión con el entorno, los gestos técnicos fluyen con dificultad y surgen pensamientos catastróficos, aspectos que generan respuestas impulsivas o lentitud en la toma de decisiones.

Las señales llegan en tres dimensiones
El cuerpo técnico debe leer las sutiles señales en las semanas previas al Mundial. La parálisis por estrés no ocurre de un día para otro, es progresiva y se manifiesta en tres dimensiones.
Somática (física): tensión muscular, bruxismo nocturno, alteraciones gástricas severas, fatiga crónica inusual, excesiva sudoración, insomnio, entre otros. Aparece el riesgo crítico de lesiones.
Cognitiva (mental): pérdida de memoria a corto plazo, atención dispersa, presencia de ideas obsesivas. Su consecuencia es la dificultad o demora para decidir, ‘parálisis por análisis’.
Conductual: evitación del contacto visual, hipercinesia (aumento excesivo de los movimientos musculares), respuestas impulsivas, irritabilidad, falta de coordinación motriz. Potencialmente, conduce a una ruptura de la cohesión grupal y afectación en la técnica y estrategia de juego.

Terapias que gestionan la ansiedad
Cuando el jugador está hiperactivo, el sistema nervioso simpático inunda su cuerpo con cortisol y adrenalina. Decirle "cálmate" es inútil. Se requiere intervenir en su fisiología. El empleo de las distintas técnicas deben llevarse a efecto durante todo el proceso de preparación. Es decir, los deportistas y los integrantes de la delegación, tienen que haberse entrenado en estrategias que hagan posible esta regulación fisiológica.
Estimulación del nervio vago: la respiración diafragmática y técnicas como el Box Breathing no son esoterismo, son biomecánica. Al alargar la exhalación se estimula el nervio vago, el cual envía una señal química al corazón para que disminuya sus pulsaciones.
Terapia de aceptación y compromiso (ACT): en lugar de intentar 'bloquear' los nervios (lo cual genera más frustración), el mindfulness deportivo enseña al deportista a observar la ansiedad como un evento transitorio. El jugador aprende a decir: "Siento que el corazón me late a mil, acepto que es normal porque es un Mundial, pero elijo enfocar mi atención en atarme bien los botines ahora mismo". Esto se entiende como un entrenamiento de atención plena en actividades rutinarias.
Reestructuración cognitiva: implica el procesamiento de ideas disruptivas con pequeñas estrategias como el STOP, que promueven un juicio consciente de lo que pensamos buscando modificar la estructura de la idea para impulsar un mejor comportamiento.

Técnicas mundialistas para la vida
Las emociones que rodean a los atletas de élite también se presentan en todas las personas durante su vida cotidiana. La sensación de presión en el campo laboral, familiar o afectivo es un panorama común, que la mayoría de las veces no se maneja de la forma adecuada. Las consecuencias llevan a adoptar decisiones erróneas y a trastornos en la salud. Para Cevallos varias técnicas aplicadas a los futbolistas se pueden trasladar fuera de la cancha.
La energía, no el tiempo, es la moneda fundamental: así como el futbolista hace rituales de descanso, en la vida diaria frente a una crisis es necesario programar pausas estratégicas. No es posible estudiar 10 horas seguidas para un examen sin que el rendimiento cognitivo colapse.
Rituales de conexión: de la misma forma que un jugador hace su ‘centramiento’ en el túnel antes de salir al campo de juego, una persona debe tener momentos de integración que hagan posible conectar cuerpo, mente y corazón. Esta acción ayuda a planificar su jornada priorizando lo urgente e importante, tomar decisiones fundamentales o regular su fisiología ante imprevistos.
Aceptar la presión: comprender que sentir un nudo en el estómago antes de un reto trascendental no significa debilidad, representa la trascendencia que se otorga a ese tema en particular. El objetivo no es eliminar los nervios, sino que esos nervios no dominen la toma de decisiones.
Revisado por: Pablo Cevallos (magíster en Ciencias de la Psicología con mención en Psicología Deportiva, Reg. Senescyt: 1005-04-499048).






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