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Crisis de la salud: ‘Los médicos debían ser reubicados, no despedidos’


Médicos en sentados en actitud de preocupación.
Foto: Freepik

La crisis de la salud en Ecuador se agudiza. Los despidos de 300 funcionarios –según la Federación Médica Ecuatoriana, entre los que constan personal administrativo, médicos, enfermeras y odontólogos–, desde inicios de abril, ha levantado varios cuestionamientos.

 

Las miradas recaen en la vicepresidenta de la República, María José Pinto, encargada –desde noviembre de 2025– del ministerio del ramo. Institución que emitió un comunicado argumentando que la necesidad de esta medida está anclada a la detección de ‘duplicidad de funciones’ y en criterios técnicos que buscan ‘optimizar recursos’.

 

Para expertos como Fernando Sacoto, expresidente de la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública, el problema no puede ser mirado superficialmente o desde la coyuntura. Explica que este, como los anteriores gobiernos, no ha reconocido a la salud pública como la especialidad que permita gestionar la promoción de la salud. Esto incluye, el fortalecimiento de la atención primaria, la salud comunitaria y la participación social.

 

Esta línea de trabajo solo será posible a través de una reingeniería institucional que atraviese al propio Ministerio de Salud. Una de las primeras acciones necesarias es transformarlo en una entidad con menos burocracia (en la actualidad, cuenta con dos viceministerios, seis subsecretarías, 40 direcciones y coordinaciones) que congestionan la atención.

 

La intención es crear estructura central ágil, dinámica y flexible que dé respuesta rápida a las necesidades del paciente y la población. Una alternativa, según el experto, es que los médicos de distintas especialidades sean reubicados (no despedidos) en hospitales más pequeños o en subcentros de salud para fortalecer la atención primaria. La gente que acude a estos servicios recibirá una atención de mejor calidad. Este movimiento repercutirá en el descongestionamiento de los hospitales de mediana y alta complejidad, para que estos cumplan las funciones para las cuales fueron creados (atención especializada, hospitalización y cirugía, ejecución de procedimientos complejos, docencia e investigación, entre otros).

 

De allí que, una planificación centrada en las necesidades de la población debe preocuparse no solamente de la dotación de medicamentos, sino de proporcionar personal, equipamiento e innovaciones a los distintos niveles de atención de salud.

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