Presupuesto para salud: una guía sencilla para cuidar a tu familia
- Redacción Prilmed
- hace 10 minutos
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El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de propósitos financieros y uno de los más importantes, aunque a veces relegado, es la planificación del presupuesto familiar destinado a la salud. Contar con un plan claro no solo permite afrontar gastos médicos imprevistos, sino también garantizar bienestar y tranquilidad a largo plazo.
El primer paso para elaborar un presupuesto de salud es identificar los ingresos mensuales del hogar y definir cuánto se puede destinar, de manera realista, a este rubro. Especialistas en finanzas familiares recomiendan asignar entre el 5 % y el 10 % del presupuesto total, según el número de integrantes, la edad y las condiciones de salud existentes.
Luego, es clave realizar un inventario de los gastos habituales en salud, como consultas médicas, medicamentos permanentes, exámenes de laboratorio, tratamientos odontológicos, atención psicológica y seguros médicos. Este ejercicio ayuda a evitar subestimaciones y a priorizar necesidades reales.
La prevención ocupa un lugar central dentro de la planificación. Destinar recursos a controles médicos periódicos, vacunas y hábitos saludables —como una alimentación balanceada o la actividad física— puede reducir gastos mayores en el futuro. Además de cuidar la salud, la prevención representa una inversión rentable para la economía familiar.
Al respecto, la doctora Margarita Barahona, subgerente médica de Humana, señala que cuidar la alimentación, fortalecer el bienestar físico o planificar actividades familiares debe entenderse como parte de un equilibrio integral. “Cuando los objetivos se definen con información adecuada y se acompañan de planificación y prevención, es posible sostenerlos en el tiempo y avanzar con mayor tranquilidad”, explica.
Otro aspecto conveniente es la creación de un fondo de emergencia para salud. Separar una pequeña cantidad mensual permite enfrentar accidentes o enfermedades repentinas sin desajustar el resto del presupuesto ni recurrir al endeudamiento.
Finalmente, el presupuesto debe ser flexible y revisarse de forma periódica. Las necesidades cambian con el tiempo, al igual que los costos de servicios y medicamentos. Evaluar el plan cada seis meses ayuda a mantener el equilibrio financiero.
Planificar un presupuesto familiar para salud no implica gastar más, sino gastar mejor. Con organización, previsión y constancia, las familias pueden proteger su bienestar físico y su estabilidad económica al mismo tiempo.


