top of page
  • Instagram
  • Facebook
  • YouTube

La mayoría de enfermedades sistémicas pueden originarse en la boca


Mujer joven en consulta odontológica.
Foto: Freepik

La evidencia científica afirma que hasta el 90 % de las enfermedades sistémicas podrían tener alguna relación con la salud oral. No se trata de una exageración, sino de una alerta respaldada por datos. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 2 500 millones de personas padecen enfermedades bucodentales, posicionándose como una de las condiciones más recurrentes a escala global.


Más allá de las caries o el sangrado de encías, el verdadero riesgo está en lo que no se ve. La Federación Dental Internacional (FDI) estima que las enfermedades periodontales graves afectan a alrededor del 10 % de la población mundial, aunque estudios más recientes elevan esta cifra hasta cerca del 19 % en adultos. Estas patologías, caracterizadas por una inflamación crónica de las encías, provocan la pérdida de dientes y generan un estado inflamatorio persistente que puede desencadenar o agravar enfermedades sistémicas.


Revisión odontológica.
Foto: Freepik

La conexión entre la boca y el resto del cuerpo es directa. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, las bacterias orales ingresan al torrente sanguíneo y contribuyen a procesos inflamatorios asociados con enfermedades cardiovasculares. Diversos estudios han detectado microorganismos bucales en placas arteriales, reforzando la relación entre salud oral y afecciones cardíacas.


El vínculo también es crítico en enfermedades metabólicas. La Asociación Americana de Diabetes señala una relación bidireccional entre la diabetes y la enfermedad periodontal; quienes viven con diabetes tienen mayor riesgo de infecciones en las encías y estas, a su vez, dificultan el control de los niveles de glucosa en sangre.


A esto se suma un impacto menos visible, pero igual de relevante: la salud respiratoria. Los Institutos Nacionales de Salud advierten que la aspiración de bacterias presentes en la boca potencialmente origina infecciones como la neumonía, especialmente en adultos mayores o personas con sistemas inmunológicos comprometidos.


La mayoría de las personas no imagina que un sangrado de encías esté relacionado con su corazón o pulmones. Pero, hoy la evidencia científica demuestra que la inflamación oral sostenida puede tener efectos sistémicos importantes”, explica Michelle Rojas, odontóloga y vocera de Sauber.


Mujer cepillándose los dientes.
Foto: Freepik

La prevención no empieza en el hospital sino en casa y, muchas veces, frente al espejo. A pesar de que gran parte de las enfermedades bucodentales son prevenibles, la FDI advierte que solo una minoría de la población mantiene hábitos adecuados de higiene oral de forma constante.


El desafío no es solo cepillarse los dientes, es comprender que la salud bucal forma parte de un sistema interconectado. La correcta eliminación de la placa bacteriana, el uso de herramientas complementarias y las visitas periódicas al odontólogo son acciones simples que marcan la diferencia entre salud y enfermedad.

Comentarios


Detox: cómo blindar la mente del futbolista de la hiperconectividad

En un ecosistema donde cada jugador lleva en su bolsillo un acceso directo a millones de opiniones, la gestión del entorno y el ‘detox’ digital se han convertido en prioridades médicas y psicológicas tan cruciales como la preparación física o la prevención de lesiones musculares. Sin embargo, los psicólogos deportivos descartan la prohibición radical del uso de dispositivos, una medida que suele generar más ansiedad por abstinencia de la que previene.

El reto de mantener la armonía en el vestuario mundialista

Los jugadores de fútbol se mantienen aislados mientras dura su participación en el Mundial. Pasar 24 horas compartiendo comedores, aviones, hoteles y vestuarios desgasta a cualquier equipo. Un comentario desatinado en el desayuno, música alta o las diferencias en la forma de ordenar una habitación pueden escalar a microconflictos. El trabajo de los psicólogos deportivos es mantener la armonía en el vestuario y sobrellevar esta ‘convivencia forzada’.

El desafío de frenar la mente antes de pisar la cancha

El éxito psicodeportivo para los futbolistas radica en transformar la presión externa en una estructura de soporte interno. El cerebro humano no distingue una amenaza real de una alta expectativa de éxito. Para el sistema nervioso, ambas situaciones activan la producción de cortisol y adrenalina. Cuando un deportista visualiza obsesivamente la contienda inicial, el cuerpo entra en un estado de hiperactivación.

Lo nuevo
bottom of page