• Mariela Chóez

La piel debe cuidarse más, durante el desconfinamiento

El cuidado de la piel debe ser constante en la época en que, poco a poco, empezamos a salir del confinamiento. Un especialista nos guía sobre las claves para protegernos de la exposición directa a los rayos ultravioletas.

Para evitar lesiones en la piel es ideal tomar sol –exclusivamente– a primeras horas de la mañana. Fotos: Pixabay

Durante el confinamiento, el cuerpo sufrió varios cambios fisiológicos que se reflejan en factores como el debilitamiento del sistema inmune, alergias, alopecia, entre otros.


Jorge Bonifaz, cirujano dermatólogo-oncólogo y jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Enrique Garcés de Quito, comenta que durante este período el melanocito, la célula que da el pigmento a la piel, disminuyó por la falta de estímulo de rayos ultravioletas.


Esto origina una baja producción de melanina, elevando la vulnerabilidad ante la radiación. Por esto, luego de seis meses de pandemia, muchos han observado mayor sensibilidad hacia los rayos de sol. “Esta es la principal razón, por la que las personas deben iniciar la etapa de desconfinamiento, exponiéndose de manera gradual a la radiación ultravioleta”, agrega Bonifaz.


De acuerdo con este especialista, la mejor manera de lograrlo es a través de salidas progresivas. Dos semanas, en las que la exposición debe ser a primeras horas de la mañana, hasta las 10:00. Luego de ese período, hay que evitar los horarios de máxima radiación para prevenir quemaduras, o sea desde las 11:00 hasta las 16:00.

En este lapso, el sol se puede convertir en el enemigo a vencer y el uso de una pantalla protectora se hace muy necesario. Vestir mangas largas, sombrillas y sombreros de ala ancha, todo accesorio que resguarde de la radiación es bienvenido. No se debe olvidar la aplicación de un protector a las 8:00, 12:00 y 16:00. Es ideal utilizar factor 30 (mínimo), que debe ser retocado cada dos o tres horas, porque se desvanece con la transpiración.


“Los cuidados deben ser más frecuentes en personas con enfermedades preexistentes y que, generalmente, son fotosensibles. Pacientes con diagnóstico de lupus, por ejemplo, necesitan mayor cuidado. La piel no tiene las suficientes defensas, al estar expuesta a la luz solar”, puntualiza el dermatólogo.


El tipo de piel incide en el protector que cada persona escoja. Si es grasa, lo mejor es usar una solución en gel; si es seca, lo ideal es que sea a base de crema, porque ayudará a la hidratación; si es muy sensible se puede recurrir a algunos productos que tienen componentes de origen mineral, que darán mayor defensa a quienes sufren de fotosensibilidad.


Un apartado importante en el desconfinamiento es el cuidado de las personas que sufren de acné. Este tipo de patología se exacerba con el sol, pues son enfermedades inflamatorias. “Aquí, lo ideal es un protector conocido como ‘dry touch’ o con efecto mate”, aconseja.

En la actualidad, el uso de la mascarilla puede generar lesiones pequeñas, debido a la humedad que se produce. También ayuda a la propagación de bacterias. “Por eso una rutina básica es el aseo, mínimo dos veces al día (en la mañana y en la noche), con productos sustitutos del jabón, que sean suaves, para limpiar y cuidar la barrera epidérmica o cutánea”.


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