Servicios de emergencia recrean escenas futuristas

Actualizado: nov 15

El personal médico alteró por completo su rutina y reforzó los protocolos de seguridad para evitar los contagios con covid-19, enfermedad que aún causa graves estragos en el mundo.


En la actualidad, las salas de emergencia de los hospitales mantienen protocolos estrictos de seguridad.

El emergenciólogo y experto en Seguridad Hospitalaria, Fabián Jarrín, contó a PRILMED las acciones que, actualmente, desarrollan los médicos, enfermeras, auxiliares, personal de higiene ambiental y administrativo de los hospitales, para enfrentar la ´nueva normalidad´.


Entre las medidas preventivas constan la división del área de emergencia en dos escenarios: uno para recibir a los pacientes con cuadros respiratorios, y otro para otras urgencias.


Ahora, es normal ver por los pasillos de las casas de salud a médicos y enfermeras casi trasformados en astronautas, por los trajes que les cubre de pies a cabeza. Se observan camillas, que parecen cápsulas, transportando pacientes contagiados, quienes son trasladados, especialmente, a las áreas de rayos x y tomografías.


Los ojos y cejas han desarrollado su propio lenguaje, ya que la nariz y boca están cubiertos en su totalidad por las N95 y las pantallas faciales. La comunicación entre los hospitales y las ambulancias tuvo que mejorarse, para que el triaje (primera evaluación al paciente que ingresa por emergencia), sea más rápido. Los técnicos de mantenimiento, que se ocupan de las instalaciones, deben ser más rigurosos. En sus manos está el sistema de presión negativa, que regula la circulación de aire dentro de estos espacios. Este no puede fallar, por ningún motivo, ya que es un valioso recurso que sirve para mantener fuera a agentes contaminantes aéreos.


Todo esto, trae a la realidad imágenes que se miraban en las películas de ciencia ficción. Solo pacientes y personal médico se hacen compañía, según el Dr. Jarrín, pues, si no es estrictamente necesario, los familiares deberán estar lejos por el bien de todos. Las reglas son inflexibles dentro de un hospital, no hay margen para evadirlas: el guardia alerta cuando un paciente con covid-19 es movilizado, nadie puede cruzarse en el camino; los empleados ingresan a labores con una mudada, pero regresan con otra a sus casas.


No solo el emergenciólogo experimenta en sus tareas la ´nueva normalidad´, especialidades como ginecología, ajustaron sus prácticas, en razón de que también a los bebés les encanta sorprender. Darwin Simbaña, ginecobstetra, enfrenta al covid-19, destacando que “a la vida hay que recibirla con amor y valentía”.


Simbaña dijo, que las ´mamis´ conocen, por anticipado, la obligación de someterse a la prueba rápida PCR y que, aunque su respiración sea difícil, el cubrebocas también será testigo de la labor de parto.


Si la paciente no está contagiada, las felicitaciones no tendrán recelos, pero si hubo contagio, es mejor buscar alternativas para celebrar con la misma alegría el gran evento.


La lactancia inmediata no varía pese al covid-19. El Dr. Darwin Simbaña manifestó que mientras la mamá porte el equipo de protección, el bebé no corre ningún riesgo. Sin embargo, si el recién nacido contrajo la enfermedad, será aislado, medicado y beberá leche materna o de fórmula con un biberón por, aproximadamente, 14 días.


El factor predominante, hasta el retorno a la ´normalidad´ es lavarse las manos con abundante agua y jabón; usar alcohol y gel antiséptico; y, el distanciamiento social. Un triángulo que, por el momento, no es negociable.