Vencer el insomnio: el reto de soltar el estrés antes de dormir
- Redacción Prilmed

- hace 18 horas
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En un mundo que nunca se detiene, el silencio de la noche suele convertirse en el escenario donde nuestras preocupaciones cobran más fuerza. El estrés se ha consolidado como la causa primaria de los trastornos del sueño, transformando el momento de descanso en una batalla mental contra pendientes, deudas o ansiedad por el futuro. Cuando el cuerpo está en alerta constante, la almohada deja de ser un refugio para convertirse en un recordatorio de lo que no logramos resolver durante el día.
La relación entre el estrés y el insomnio es, lamentablemente, un círculo que se retroalimenta. Cuando nos sentimos estresados, nuestro cuerpo libera cortisol, la hormona de la respuesta de ‘lucha o huida’. Esto mantiene al cerebro en un estado de hipervigilancia que hace casi imposible conciliar un sueño profundo.
Lo más preocupante es que, al no descansar, nuestra capacidad para gestionar el estrés disminuye drásticamente al día siguiente. Nos volvemos más irritables, menos productivos y más propensos a cometer errores. Según el estudio Burnout 2025, siete de cada 10 ecuatorianos han experimentado estrés en el último año laboral, evidenciando un deterioro sostenido del bienestar emocional. A nivel regional, los trastornos de ansiedad alcanzan al 7,3% de la población en América Latina, superando incluso cifras de países desarrollados y confirmando una creciente crisis de salud mental.
“El estrés no debe ser parte de la normalidad. Cuando se vuelve una constante, afecta no solo el rendimiento, sino la calidad de vida de las personas. Es fundamental que tanto colaboradores como organizaciones prioricen el bienestar emocional como un eje estratégico”, señaló Margarita Barahona, subgerente Médico de Humana S.A.
¿Cómo soltar las cargas antes de cerrar los ojos?
Entender que el descanso es una herramienta de gestión emocional es el primer paso. Si el estrés es el problema, la solución no es solo ‘querer dormir’, sino aprender a desconectar. Muchas veces llevamos la oficina o los problemas familiares a la cama. Es preciso crear un puente de calma entre nuestra actividad diaria y el sueño.
Estrategias recomendadas
Escribir los pendientes: vaciar la lista de ‘cosas por hacer’ en un papel antes de acostarse ayuda a que el cerebro sienta que ya no necesita ‘guardarlas’ activamente.
Respiración consciente: técnicas simples de relajación ayudan a bajar los niveles de cortisol y avisan al sistema nervioso que está a salvo.
Límites claros: aprender a decir ‘no’ y establecer horarios de desconexión laboral es, en realidad, una medicina para el sueño.
Si el agotamiento mental no le deja vivir con plenitud, buscar apoyo profesional es un acto de valentía. Priorizar el descanso es, al final del día, la mejor forma de cuidar la salud física y emocional. La recompensa: ¡una noche tranquila!






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