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El hígado es vulnerable en las celebraciones de diciembre

Actualizado: 8 oct 2024

No lastime su hígado con los excesos de diciembre. Controle su dieta, la ingesta de alcohol y no se automedique. Evite consumir demasiadas grasas y azúcares. Haga ejercicio y si tiene alguna dolencia acuda al especialista.

La mesa servida para una suculenta cena. Personas a su alrededor disfrutando. Cuide su hígado en estas fechas.
Es importante tomar medidas preventivas para mantener el hígado en buenas condiciones. Fotos: Freepik

¿Sabía que uno de los órganos más afectados, durante las festividades del último mes del año, es el hígado? La ingesta de comidas a deshoras y el consumo de licor de forma frecuente no lo tratan bien y, por ello, Gregory Celis, director médico de Laboratorios Bagó, explica que hay que protegerlo, consentirlo y cuidarlo para evitar complicaciones, por “ser un órgano indispensable para que el cuerpo cumpla con su labor de forma adecuada. Elimina las toxinas, regula la coagulación sanguínea y también es el responsable de más de 500 funciones vitales para el organismo”.


Durante las celebraciones, las recetas que no guardan las porciones adecuadas generan inconvenientes, al entorpecer su trabajo. Si bien, el hígado está diseñado para procesar grasas, “el problema nace cuando estas se acumulan por un consumo en demasía y el resultado es un hígado graso”.


El exceso en la ingesta de azúcar o de hidratos de carbono también lo lastima. No abuse de los granos, frutas, productos lácteos, bocadillos dulces, bebida azucaradas y verduras con almidón. Si no tiene disciplina al consumirlos, “puede provocar el inicio de una esteatosis hepática”, indica el especialista. Y –claro­– ingerir alcohol en grandes cantidades siempre es tóxico para el organismo y “obliga a que el hígado haga un sobreesfuerzo para eliminar varias sustancias perjudiciales a la vez y esto lo lesiona”.

Se recomienda que esté alerta en estas fiestas a los siguientes síntomas, que son los más comunes cuando algo pasa con su hígado. El cansancio excesivo es uno de ellos; esto responde, a que este órgano es el responsable de la transformación de los hidratos de carbono, lípidos y proteínas en energía. Si no funciona bien, la persona se siente agotada. Hay dolor en el lado derecho superior del abdomen. La inflamación e irritación del hígado puede provocar punzadas en esa zona, justo bajo las costillas. Otra alerta es la coloración amarillenta en los ojos, un síntoma de los casos de gravedad, que se genera cuando el órgano ya está dañado, “se produce una acumulación de bilirrubina en la sangre, la cual se manifiesta con un tinte amarillo en los ojos, en la piel y en las mucosas”, explica Celis.


Otro síntoma de los casos muy graves es la ascitis. Esta condición se caracteriza por la acumulación de grandes cantidades de líquido, que provoca el aumento del volumen del abdomen y causa –en ocasiones– pérdida de apetito y dificultad para respirar.


¿Cómo cuidarlo? Puede usar hepatoprotectores, especialmente en esta época de excesos. Estas sustancias brindan apoyo a las funciones normales del hígado. Componentes como la Cynara scolymus, un derivado de la alcachofa, permiten que se produzca y elimine adecuadamente la bilis, optimizando la metabolización de los alimentos.

Foto: cortesía Bagó

Para mantener un hígado sano y fuerte se recomienda comer, respetando las cantidades, frutas, verduras y vegetales, especialmente cuando las personas han sido diagnosticadas con hígado graso. Las proteínas no deben superar el 20% del total de los alimentos que se consumen en el día; los carbohidratos, deben representar el 50%; y las grasas, nunca superar el 30%. También es importante como en toda dolencia, evitar el alcohol y el cigarrillo. Ejercitarse a diario y realizar chequeos médicos frecuentes deben ser parte de su agenda, no solo en estas fiestas, sino como un propósito de vida para el nuevo año. No se automedique.

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