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¿Te gusta el recalentado de Año Nuevo? Cómo hacerlo sin riesgos para tu salud

30 dic 2025
2 min de lectura

Las celebraciones de Fin de Año reúnen a la familia alrededor de la mesa, pero el recalentado de alimentos sin precaución puede traer problemas. Aplicar simples recomendaciones sobre conservación y temperatura es clave para evitar enfermedades y cerrar el año con bienestar.


Cena familiar.
Foto: Freepik

En Ecuador, las enfermedades transmitidas por alimentos son una causa frecuente de consultas en salas de emergencia, especialmente después de cenas, reuniones y celebraciones. De acuerdo con el Ministerio de Salud Pública, hasta la semana 49 del 2025, se notificaron 995 casos de Salmonelosis, los mismos que en su mayoría fueron reportados en la provincia de Guayas (282), el grupo de edad más afectado es de 20 a 49 años.


Desde la perspectiva médica, una manipulación inadecuada de los alimentos puede derivar rápidamente en cuadros de gastroenteritis, deshidratación e incluso complicaciones más graves. Ante ello, los especialistas advierten que los alimentos perecederos no deben permanecer fuera de refrigeración por más de dos horas, o una hora si la temperatura ambiente supera los 32°C (90°F). Superado este tiempo, las bacterias se multiplican de forma acelerada, lo que se traduce en un aumento de pacientes con vómitos intensos y deshidratación severa atendidos en emergencias.


Hombre calentando alimentos.
Foto: Freepik

En cuanto al proceso de recalentado de alimentos, es fundamental alcanzar temperaturas internas seguras para evitar intoxicaciones alimentarias. El pollo y el pavo deben recalentarse a 74°C (165°F); la carne de cerdo y res a 63°C (145°F) en cortes enteros y 71°C (160 °F) en carnes molidas; mientras que los mariscos deben alcanzar al menos 63°C (145°F). Las proteínas poco cocidas o mal recalentadas son una causa común de infecciones como Salmonella y Campylobacter.


Durante reuniones, se recomienda mantener los alimentos calientes a 60°C (140°F) o más, utilizando bandejas térmicas o cocinas lentas, y los alimentos fríos a 4°C (40°F) o menos, mediante hielo o neveras portátiles. “El consumo de sobras mal almacenadas implica un alto riesgo para la salud. Para prevenirlo, se recomienda refrigerarlas de inmediato, guardarlas adecuadamente y consumirlas en un máximo de tres a cuatro días, ya que pueden desarrollar bacterias y toxinas que no se eliminan con el recalentamiento, incluso si el alimento aparenta estar en buen estado”, menciona el Dr. Allan Capin, médico de Cleveland Clinic.


Mujer guardando alimentos en recipientes herméticos.
Foto: Freepik

La forma correcta de almacenar y recalentar alimentos incluye refrigerarlos dentro de las primeras dos horas de su elaboración en recipientes herméticos, recalentarlos completamente a 74°C (165°F), remover o girar la comida para asegurar un calentamiento uniforme y recalentar únicamente la porción que se va a consumir.


Es importante alertar sobre las señales claras de que un alimento ya no es seguro: olor agrio o inusual, textura viscosa o pegajosa, decoloración gris o verdosa, presencia de moho o burbujeo inesperado, aunque algunos alimentos aparenten “estar bien”, pueden contener toxinas peligrosas. Ante cualquier duda, la recomendación es: no probar el alimento y desecharlo.


Desde las salas de emergencia se insiste en que una correcta manipulación y conservación de los alimentos no solo previene intoxicaciones, sino que evita complicaciones graves que pueden poner en riesgo la vida.

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