La pérdida de la audición abre el camino a la depresión
- Redacción Prilmed

- hace 4 días
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Cuidar tu salud mental también empieza por tus oídos. La pérdida de la audición no tratada puede aislarnos de quienes amamos, aumentando el riesgo de depresión. Por suerte, prevenir es sencillo: con chequeos a tiempo y apoyo profesional, puedes seguir disfrutando de cada charla y emoción.

Escuchar bien no solo conecta con el entorno, también protege el bienestar emocional. La evidencia científica es clara: cuando la pérdida auditiva no se detecta ni se atiende a tiempo, sus efectos van más allá de la dificultad para oír y pueden impactar directamente en la salud mental.
A escala global, más del 5 % de la población —alrededor de 430 millones de personas— requiere algún tipo de rehabilitación por pérdida auditiva, una cifra que podría escalar hasta 2 500 millones de personas para el año 2050. Este escenario no solo plantea un reto sanitario y social, sino también emocional. la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la pérdida auditiva no tratada favorece el aislamiento social y la soledad, dos factores estrechamente vinculados con la depresión, especialmente en adultos mayores.

Esta relación ha sido confirmada por un estudio titulado ‘Asociación entre la pérdida auditiva y el riesgo de depresión: una revisión sistemática y un metaanálisis’, publicado por Frontiers in Neurology, donde presenta 24 estudios realizados entre 2007 y 2024, con muestras que superaron las 250 000 personas. Los resultados son contundentes: las personas con pérdida auditiva presentan un 35 % más de riesgo de desarrollar depresión en comparación con quienes no la presentan. El riesgo es aún mayor en personas adultas mayores y en casos donde la condición se prolonga por más de cinco años.
Según María Belén Paredes, audioprotesista de GAES, cuando escuchar se vuelve difícil, las conversaciones se reducen, las interacciones sociales se evitan y la persona comienza a sentirse desconectada de su entorno. Esta barrera invisible impacta en la autoestima, la participación social y el estado de ánimo. “De acuerdo a datos de la OMS en personas mayores de 60 años, más del 25 % presenta una pérdida auditiva significativa, lo que explica por qué este grupo enfrenta un riesgo mayor de afectación emocional”, añade la especialista.

Recomendaciones para cuidar la audición y el bienestar emocional
Realizar evaluaciones auditivas periódicas, especialmente a partir de los 50 años o si existen antecedentes familiares.
Prestar atención a las señales tempranas, como dificultad para seguir conversaciones, subir el volumen del televisor o pedir que repitan con frecuencia.
Evitar la exposición prolongada a ruidos intensos y utilizar protección auditiva cuando sea necesario.
Buscar acompañamiento profesional oportuno, ya que existen soluciones personalizadas que ayudan a mantener una vida social activa.
Mantener una vida social activa, conversando, compartiendo y pidiendo apoyo cuando escuchar se vuelve un desafío.






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