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Se puede dejar el azúcar y el carbohidrato sin sentir ansiedad

Actualizado: 7 oct 2024

Una especialista explica que la solución no es cortar la ingesta de forma abrupta, sino cambiar la dieta paso a paso. Los diabéticos deben cuidar las cantidades.

Un especialista mide el índice de glucosa a un paciente.
Fotos: Freepik

Según la Organización Panamericana de la Salud, 62 millones de personas en los países de la región viven con diabetes mellitus (tipo 2). Este número se ha triplicado desde 1980 y se estima que alcanzará 109 millones para 2040. La prevalencia aumenta –de forma acelerada– en los países de ingresos bajos y medianos, lo afirma Diabetes Atlas.


Esta enfermedad no transmisible es una de las más comunes en la actualidad. Es una compleja afección que padecen hombres y mujeres de todas las edades y que altera la forma en que el organismo absorbe el azúcar en sangre, lo que conlleva a complicaciones crónicas, que se desarrollan con el tiempo.


La alimentación saludable es clave para hacer frente a este tipo de dolencias. Sin embargo, dejar el azúcar, carbohidratos y frutas no es tan sencillo. Por ello, los especialistas recomiendan hacerlo de forma progresiva. No es aconsejable eliminarlos de un día a otro. Hay que quitarse ciertos mitos, explica la Dra. Yedid Valcarcel, nutrióloga con educación en diabetes.

Son diversas las formas en las que el organismo recibe azúcar. Si se está acostumbrado a las simples como blanca, morena, panela, miel o frutuosa, se las puede sustituir con productos que también sirven para obtener energía. Estos “no suben de forma inmediata los niveles en la sangre, sino que requieren de un proceso de digestión lento, tienen fibra y otros beneficios. Es posible reemplazarlos con carbohidratos de absorción lenta, para evitar esos bajones glicémicos”.


¿Qué se debe consumir, entonces? Las leguminosas, chochos, habas, lentejas, etc. son ideales porque aportan energía y permiten que los niveles de glucosa se mantengan dentro de la normalidad. También el pan integral, yuca, verde o quinua.


Para las personas que han desarrollado adicción al dulce, sobre todo en aquellas propensas a los postres, la alternativa es la fruta, que al contener fibra siempre es más saludable. También se recomienda que bebidas como el café, sean suprimidas de a poco hasta llegar a cero. Lo propio ocurre con los jugos, es preferible un vaso con agua y comer la fruta entera por separado. Con ello, se tendrá la misma disponibilidad de azúcar en la sangre, pero de forma más lenta.


Es incorrecto afirmar que cuando se padece dolencias como la diabetes no hay que ingerir ciertos alimentos. Este tipo de pacientes tienen la opción de incluir en su dieta frutas, granos y carbohidratos. Lo que hay que procurar, explica Valcarcel, es que sean aquellos que provengan de alimentos saludables y que eviten una elevación de la glucosa. Lo importante es controlar las cantidades, “ingerir solo medio guineo”, por ejemplo.

La mejor manera de evitar la ansiedad por la falta de dulce se logra eliminándolo paso a paso del menú diario o sustituirlo por otros alimentos que no estimulen la producción acelerada de insulina. En ciertos casos, algunos pacientes requieren medicación para frenar la falta de control hedónico (comida por placer).


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